¿Qué pasa cuando te saltas el desayuno?

Desayunar, como su propio nombre indica, significa romper el ayuno del que venimos durante las horas de sueño de la noche. Saltarse el desayuno como parte de un ayuno intermitente puede traer ciertos beneficios para la salud si se hace de manera correcta.

Sin embargo, hacerlo de manera aleatoria puede resultar en un desequilibrio para nuestro organismo, pues éste funciona mejor de manera rítmica.

También son frecuentes los comunes errores de concepción a la hora de elegirlo:
– Alto en carbohidratos y azúcar
– Bajo en grasas
– Muy abundante ó muy escaso
– Obligado, aunque no  tengas hambre (muy frecuente en los niños).

Para ayudarte a incorporar unos hábitos saludables a la hora del desayuno te propongo examinar algunos mitos.

HAY QUE DESAYUNAR SIEMPRE AL DESPERTAR. Es muy importante respetar los ritmos que marca el organismo. Nos hemos desacostumbrado a escuchar a nuestro cuerpo, que nos facilita información a través de síntomas y señales. Hay muchas personas que no tienen hambre a la mañana temprano. Un ejemplo muy claro son los niños, a la mayoría les cuesta volver a conectarse con la realidad. Continúan un rato más desde que se despiertan en ese estado de “ensoñación” en vigilia que no les permite todavía entrar en contacto con el alimento. Muchos adultos, especialmente aquellas personas más sensibles, tienen también esta condición de que les cuesta contactarse con la realidad a la mañana. Esto debemos por tanto, respetarlo.

EL DESAYUNO ES LA COMIDA MÁS IMPORTANTE. ¡Todas son importantes! Sin embargo, lo que sí es cierto es que son los primeros alimentos que entran en nuestro sistema digestivo después de horas de ayuno y romper este mini ayuno requiere cierto cuidado y atención.

EL DESAYUNO ENGORDA. No tiene ninguna evidencia científica la presunción de que desayunar engorda, ni tampoco la de que No desayunar engorda. La realidad es que la concepción del desayuno está basada en cuestiones culturales, familiares y del entorno ambiental. Prácticamente en todo Occidente y especialmente en los países más desarrollados e industrializados, la base ó idea de un buen desayuno tiene que ver con una ingesta elevadísima de harinas combinadas con dulces, azúcar más azúcar, y eso es lo que elegimos por sistema. Sin embargo podemos probar a estar más atentos a escuchar qué nos pide nuestro organismo por la mañana. ¿No os ha pasado alguna vez escuchar a un niño pedir sopa ó los restos de la cena para desayunar? ¿Porqué no….?

– Podemos desayunar salado.
– Podemos desayunar líquidos.
– Podemos desayunar verduras.
– Podemos desayunar grasas saludables.
– Podemos desayunar alimentas fermentados.
– Podemos desayunar alimentos que no vienen en una caja.
– Y también, obviamente, podemos desayunar dulce, si nos apetece…

HAY QUE DESAYUNAR SIEMPRE LO MISMO.  Si reflexionamos sobre nuestros apetitos, preferencias, estado de salud, momento de la vida, de la semana, etc… empezaremos a elegir nuestras opciones de desayuno de manera más consciente y así ayudaremos a nuestro organismo a afrontar lo que sea que le tenga preparado ese día. No hace falta desayunar lo mismo todos los días!!! También el tiempo del desayuno lo decide cada uno, cada día, en función de los horarios, necesidades, responsabilidades, etc…
Y si pensamos en la idea de alimento como “medicina” nos daremos cuenta que el desayuno es un buen momento para aprovechar una infusión terapéutica, un complemento nutricional, un probiótico, etc…, si lo necesitamos en ese momento.

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