Beneficios del Limón

Se piensa que los limones se originaron en el norte de la India y Pakistán, como el cruce entre la cidra y la lima. Llegaron al Mediterráneo unos 100 años a. C., a América alrededor del 1500 y ahora se cultivan principalmente en regiones subtropicales. Existen muchas variedades del auténtico limón y algunos híbridos. La variedad Ponderosa (cidra y limón) es grande y áspera y la Meyer (limón y naranja ó mandarina) es de piel más fina y menos ácida y tiene un sabor característico que recuerda al tomillo.

Es una de las frutas tropicales más consumidas. Se aprecian por su acidez (hasta el 5% del jugo) y su aroma fresco e intenso, que es la base de muchas bebidas populares. Prospera en climas moderadamente cálidos y tropicales, pero sufre en climas helados. Los limones son mejores cuando son amarillos brillantes y con una piel fina.

Por lo general se suelen recolectar verdes para que duren más hasta que se venden y se mantienen en condiciones “controladas” durante varias semanas hasta que la cáscara se pone amarilla y las vesículas del jugo se desarrollan.

Las rebanadas de limón se pueden añadir a bebidas ó a té frío o caliente para darle un golpe extra de vitamina C. Son una excelente decoración para ensaladas y pueden ser exprimidos sobre otras frutas crudas para añadir calor mientras previenen que se oxiden. El jugo de limón también es una muy buena base para el aliño de ensalada, y añade un frescor muy tentador cuando se rocía sobre el pescado. Y la cáscara – sólo la parte amarilla, la parte blanca es amarga – es una adorable adición a muchas recetas de repostería. También son geniales para adicionar a los jugos, ya que, además de no tener fructosa son ideales para disfrazar el sabor ocasionalmente amargo de jugos de hojas verdes, espirulina ó algún otro suplemento natural que sea de sea sabor amargo.

Probablemente no sea una sorpresa que los limones tiene mucha vitamina C, pero la cantidad por porción es muy impresionante, un 187% del valor diario. Junto con los flavonoides esperetin y naringenina, que comparten con el resto de cítricos, son una muy buena herramienta contra los radicales libres. Los limones también son una buena fuente de tiamina, riboflavina, ácido pantoténico, hierro y magnesio y una excelente fuente de fibra, vitamina B6, calcio, potasio y cobre, así como folato y potasio.

El ácido cítrico en los limones ayuda a la digestión y a disolver piedras en los riñones, mientras que el ácido ascórbico es un antioxidante natural que previene el escorbuto. Otros antioxidantes en los limones incluyen carotenos-B, criptoxanthina-beta, zeaxantina, luteína y vitamina A, la cual promueve membranas mucosas, piel y una visión sanas.

RECETA: Es una receta tradicional del norte de África y se usa como condimento. Se prepara cortando los limones y dejándolos fermentar durante unas semanas. El crecimiento de bacterias y levaduras ablanda la corteza y cambia el aroma y el sabor, de fresco y agudo a rico y profundo, además de convertir el limón en un alimento “probiótico”.

Hábitos para prevenir resfriados

El poder inmunológico proviene en gran medida de la forma en que comes y en que vives. Incorporar algunos hábitos específicos cuando se aproximan las estaciones frías, ó tienes propensión a enfermarte, te ayudará a prevenir algunos resfriados y gripes y a aumentar tu capacidad de recuperación frente a ellos.

REDUCE AZÚCAR Y ALCOHOL

El exceso de azúcar está relacionado con una amplia variedad de problemas de salud, que incluyen desequilibrios de azúcar en la sangre, diabetes, obesidad, caries y cáncer. El azúcar ¨humedece¨ nuestro sistema inmunológico y nos deja más susceptibles a los gérmenes y enfermedades. Probablemente hayas escuchado que la vitamina C es una vitamina esencial para apoyar el sistema inmunológico. En la década de 1970, se descubrió que los glóbulos blancos necesitaban la vitamina C para poder devorar virus y bacterias. La glucosa (también conocida como azúcar) y la vitamina C tienen estructuras químicas similares, por lo que cuando los niveles de azúcar aumentan en el cuerpo, compiten con la vitamina C para ingresar a la célula. Desafortunadamente, los receptores de insulina en nuestras células favorecen la glucosa en lugar de la vitamina C, por lo tanto, si hay más glucosa alrededor, habrá menos cantidad de vitamina C permitida.

Si bien puede haber algunos beneficios para ciertos tipos de alcohol en cantidades limitadas, en su mayor parte, el alcohol compromete el sistema inmunológico y nos hace más susceptibles a las infecciones. Así que cuando consumas azúcar o alcohol, piensa en que tu sistema inmunológico se está desacelerando.

DUERME LO SUFICIENTE

¿El sueño realmente suprime la infección y estimula la función inmunológica? Se ha descubierto que cuando los animales están privados de sueño, se vuelven más susceptibles al crecimiento de microbios y bacterias, lo que puede provocar enfermedades e infecciones. Una buena noche de sueño no solo beneficia a los animales, también nos ayuda a nosotros. La evidencia muestra que el sueño suficiente y un ritmo circadiano regular estimulan la función inmunológica y ayudan a filtrar las células T en nuestros ganglios linfáticos. Nuestro sistema linfático es esencial para eliminar los desechos y defender nuestros cuerpos de los invasores externos. Por tanto, dormir bien durante la noche es un elemento importante para prevenir resfriados y gripes.

LIMITA EL ESTRES

El estrés crónico afecta la capacidad del sistema inmunológico para responder a las hormonas glucocorticoides que normalmente son responsables de terminar una respuesta inflamatoria después de una infección y / o lesión. El estrés psicológico aumenta las hormonas catecolamina (“lucha o huida”), que suprimen el sistema inmunológico y aumentan el riesgo de infección viral. Por ejemplo, se ha demostrado que los estudiantes que toman exámenes tienen una inmunidad reducida en comparación con el tiempo sin examen. Además, un metaanálisis de 300 estudios a lo largo de 30 años concluyó que el estrés crónico altera el sistema inmunológico y puede dejarnos más susceptibles a las enfermedades.

PRACTICA UNA BUENA HIGIENE Y SUDA

Asegúrate de lavarte las manos con regularidad con algún jabón natural, especialmente cuando comes o te tocas la cara. No es buena idea excederse con los productos de limpieza antibacteriales, te puede dejar desprotegido de los microbios que te protegen.

Enjuagar las fosas nasales con agua tibia y sal puede ayudar a eliminar las infecciones y reducir los síntomas de alergia.

Sudar te ayudará a excretar toxinas a través de la piel y elevar la temperatura corporal, lo que eliminará los patógenos potenciales. La sauna, el ejercicio regular y el yoga te pueden ayuda a generar una buena rutina de sudor.

CONSUME ALIMENTOS Y HIERBAS QUE REFUERCEN TU SISTEMA INMUNE

Una buena dieta cargada con alimentos de origen vegetal es una de tus mejores defensas para prevenir resfriados y gripes. Y no solo me refiero a una dieta saludable en el momento en que sientas que se está poniendo fresco. Me refiero al compromiso continuo de comer productos de alta calidad, beber mucha agua, consumir grasas saludables y consumir proteínas saludables.

La proteína es una parte esencial de nuestros anticuerpos, y ayudan a curar y reparar. Los alimentos con vitamina C (coliflor, pimiento, hojas verdes oscuras, cítricos), vitamina D (huevos, pescado) y probióticos (alimentos fermentados) también ayudarán a estimular el sistema inmunológico y mantener el intestino sano. Dado que aproximadamente el 70% del sistema inmunitario vive en el intestino, una buena digestión es crucial para una inmunidad saludable.

ACÁ, algunas recomendaciones de alimentos para reforzar tu sistema inmune.

Fuente Original: Meghan Telpner

Qué es la Inmunidad

La inmunidad es un proceso fisiológico complejo del organismo y de sus interacciones con otros organismos y sustancias externas.

Está encaminado a colaborar de forma primordial en:

  • el DESARROLLO del individuo,
  • el mantenimiento de su HOMEOSTASIS ó equilibrio,
  • el establecimiento de su IDENTIDAD individual,
  • su INTEGRACIÓN en el ecosistema.

Entre todas estas acciones, la más conocida es la de la defensa frente a las infecciones. La inmunidad, entendida así como mecanismo de defensa, involucra tanto a componentes inespecíficos ó INNATOS como a específicos ó ADQUIRIDOS. Son los primeros los que actúan como barreras o mecanismos fijos de detección y eliminación de los microorganismos patógenos para detener una infección, antes de que puedan causar la enfermedad.

Los otros componentes los vamos adquiriendo en la evolución del sistema inmunitario y se adaptan a cada nuevo microorganismo encontrado, se especializan en su detección y generan una memoria para posibles futuros contactos.

Desde el alimento podemos trabajar en dos direcciones: fortalecer los sistemas INNATOS mediante aportando alimentos que ayuden al buen funcionamiento de los órganos implicados en este sistema y aportando nuevas sustancias y/o bacterias que nos ayuden a ADQUIRIR un ejército silencioso contra posibles “ataques” externos.

En el Taller Mejora tus Hábitos de Alimentación y Refuerza tu Inmunidad, vamos a descubrir las CLAVES para iniciar el cambio a una alimentación más saludable.

Detectaremos los HÁBITOS de alimentación poco saludables y propondremos estrategias y recursos para evitarlos.

Definiremos los OBJETIVOS a seguir de manera individual y trabajaremos sobre un PLAN DE ACCIÓN personalizado.

Hablaremos de los SABORES y su importancia para la salud.

Centraremos el foco en el SISTEMA INMUNE y hablaremos de los alimentos ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes, que nos pueden ayudar a protegerlo.

Presentaremos algunos ANTIBIÓTICOS y ANTIVIRALES naturales y aprenderemos a usarlos en la dieta y en la cocina.

Y por ultimo sentaremos los bases para empezar a conocer los PROBIÓTICOS y como podemos transformar nuestros alimentos a través de la fermentación.

MÁS INFO E INSCRIPCIONES en irene.menchero@gmail.com

El poder de las setas

¿Sabías que los hongos son superestrellas de la inmunidad? ¿Sabías que algunas especias de hongos, como el Shiitake, contienen los 8 aminoácidos esenciales? Y, ¿que nos ayudan a luchar contra los radicales libres y muchas enfermedades, entre ellas el cáncer? ¿A que no sabías tampoco que algunos hongos son excelentes fermentadores e iniciadores de cultivos probióticos que generan bacterias beneficiosas para nuestro intestino y nuestra salud?

Paul Stamet, un micólogo ecologista estadounidense, personaje entrañable, amante y estudioso de las setas,  cree firmemente que las setas pueden salvar nuestras vidas, restaurar nuestros ecosistemas y transformar otros mundos.

En esta charla TED lo explica todo, aunque parece increíble es maravilloso dejarse contagiar por su pasión y amor por la naturaleza y pensar por un momento que la solución para salvar el planeta está al alcance de nuestras manos.

7 alimentos fermentados que no faltan en casa

Diferentes culturas en todo el planeta vienen utilizando técnicas de fermentación durante miles de años y cada región tiene su propia especialidad en lácteos, bebidas, cereales, vegetales, etc… jugando estos un papel importantísimo en su salud.
 
En casa consumimos alimentos fermentados, porque nos encanta el sabor y riqueza que nos aportan, y porque:
Mejoran la digestion. Los fermentados producen probióticos que ayudan a mantener y nutrir nuestro microbioma intestinal.
Benefician al sistema inmunológico. Alrededor del 70% se encuentra en nuestro tracto digestivo, por tanto si tenemos buenas bacterias nuestro sistema inmunológico se refuerza.
Contienen nutrientes esenciales. Más que sus homólogos no fermentados, dependiendo del tipo de fermentación pueden aumentar las vitaminas B, K. C y A y el ácido fólico.
Disminuyen antinutrientes. Como el ácido fítico, que interfiere en nuestra digestión.
 
Estos son nuestros favoritos y los que nunca faltan en casa!!
– Kefir de Agua.
– Kefir de Leche.
– Miso.
– Chucrut.
– Dosas.
– Pickles de vegetales.
– Masa madre.

Como estimular tu sistema inmunológico

Con la llegada de los primeros fríos es cuando prestamos más atención a nuestro sistema inmune, cuando notamos que los gérmenes empiezan a aparecer alrededor nuestro. Sin embargo, es importante que focalizemos en incorporar prácticas que soporten, fortalezcan y estimulen nuestra inmunología durante todo el año. Los agentes patógenos no se van de vacaciones!!

Así que no importa la época del año, si te concentras en incorporar alimentos que aumenten la inmunidad y mejoras algunos hábitos en tu estilo de vida mantendrás un sistema más saludable. Y no sólo mejorará tu salud sino que te sentirás lleno de energía.

* Aumenta la ingesta de vitamina C que puedes encontrar en naranjas, mandarinas, pomelos, limones, pimientos, coliflor, brócoli, coles y verduras de hojas verdes. Hay que tomarla todos los días y se oxida con facilidad así que en el caso de las frutas y licuados hechos con frutas es conveniente tomarlos recién hechos.

* Come mucho ajo y la cebolla, son anti-virales, anti-inflamatorias y anti-bacterianas.

* Haz tus propias tinturas y jarabes de hierbas con ingredientes que potencien el sistema inmunológico como la echinacea, el propóleo, jengibre, ajo, cebolla, rábanos, miel cruda y vinagre de manzana.

* Incorpora los fermentados en tu dieta: chucrut, kefir, kombucha, miso, salsa de soja natural, etc… todos ellos están cargados de probióticos ó bacterias beneficiosas para nuestro aparato digestivo, que es el centro de control de nuestro sistema inmune.

* Consume más zinc, que podrás encontrar en las semillas de calabaza, sésamo, quinoa, lentejas, castañas de cajú y carne de vaca y cordero para los omnívoros.

* Añade jengibre a todo lo que se te ocurra, en el té en rodajas, con agua caliente y limón y también puedes añadirlo a sopas, hervidos, dips, licuados y aliños para ensalada.

* Evita el azúcar, que inhibe la habilidad que tiene tu organismo para destruir las bacterias dañinas así que si estás enfermo ó empiezas a tener síntomas trata de evitar el dulce!!

* Reduce el stress, que tiene un impacto negativo en nuestra salud al hacernos más vulnerables a las infecciones.

* Bebe mucha agua, la más pura que puedas encontrar y si te aburre puedes consumir licuados verdes, batidos ó infusiones herbales, lo menos azucaradas que puedas.